Academia Rushmore nos cuenta la peculiar historia de
Max Fsicher, un joven estudiante rebelde de Rushmore, una de las escuelas más prestigiosas del país, el
Sr.Blume, un multimillonario amargado padre de uno de los compañeros de clase de
Max y una profesora infeliz, la
Srta. Cross, de la que ambos están totalmente enamorados. Estos tres personajes forman la conjunción perfecta y poseen toda la originalidad necesaria para enrtar a formar parte de una galería de freaks, genios o inadaptados a la altura del
Steve Zissou de
Life Aquatic.Es el particular bestiario de
Wes Anderson.

Intentemos imaginar durante dos horas que el protagonista tiene 15 años en lugar de los más que evidentes 18 que parece tener, y que su mejor amigo es un
Bill Murray millonario accionista de la escuela a la que asiste el joven protagonista. Algo que puede parecer absurdo de pronto se convierte en algo genial. Si a alguien hay que agradecérselo a parte de a
Anderson, es a
Bill Murray, quien está tremendo interpretando a Herman Blume en un papel decadente y absolutamente penoso, pq no hay nada más patético que tener como amigo a un niño de 15 años cuando tu eres un cincuentón, y encima que no te den un Oscar por ello.
Jason Schwartzmann, quien más adelante aparecerá en
Spun y en la
Marie Aantoniette de
Sophia Coppola, es la revelación, y esta estupendo como
Max Fischer, al que dota de un carisma y una personalidad envidiable. Acertado es pensar que
Fischer y
Blume podrían ser la misma persona en distintos momentos de la vida y que por eso se enamoran de la misma persona.

Los silencios entre miradas que lo dicen todo son el detalle clave de esta comedia inteligente , que se nutre de las conversaciones sinceras y profundas que mantienen los personajes durante toda la película. Diálogos breves en los que se entrecruzan los sentimientos de dos hombres ( bueno, un hombre y un niño) que, pese a ser amigos, se enfrentan por conseguir a la profesora más dulce del campus,
Olivia Williams.
"Ella es mi Rushmore" "también es la mía...", palabras que cruzan los dos personajes en un momento perfecto.
Wes Anderson y
Owen Wilson han conseguido entrecruzar en el guión de
Academia Rushmore una dramaturgia perfecta, la comedia y el drama encajadas como las piezas de un puzzle perfecto. Eso si, hay que coger todos sus elementos con ganas, no es fácil entrar en esta película a menos que padezcas el
síndrome de Peter Pan. Por que
Max Fischer también tiene una mitad de nosotros mismos. Su sufrimiento por el del primer amor, y con ello, la primera renuncia. Él y todos sus compañeros de reparto son protagonistas de los sueños frustrados que rodean nuestra propia vida.
"Cuando un hombre, por la razón que sea, tiene la oportunidad de llevar una vida excepcional, no tiene derecho a guardársela para sí mismo"
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